martes, 21 de junio de 2011

El Fascismo comunicacional, a propósito de El Rodeo

Globovisión maneja una línea editorial fascista,
similar a la estrategia comunicacional ideada por Hittler y Mussolini


Cada día me asombra más la impunidad conque actúan los medios de comunicación en Venezuela. Pareciese que habrá que esperar, si acaso, a que se venzan las concesiones dadas por el Estado para operar en señal abierta a lo largo y ancho del país porque no hay forma ni manera de sancionar las irresponsables actuaciones de unos medios fascistas, con un guión fascista, línea editorial fascista, con dueños fascistas, principales promotores del fascismo en Venezuela. Explico:

Un partido político de ideología fascista tiene como eje central de su accionar la "Promoción del caos, con la Promesa del orden", estrategia utilizada para viabilizar la toma del Poder. Exactamente esto es lo mismo que vemos diariamente en la TV (Globovisión) y el resto de medios privados porque ellos no tienen parámetros, ellos no tienen pudor, tampoco tienen ética, menos profesionalismo ni sindiéresis, tampoco lógica o sensatez periodística. Lo único que sí tienen y muestran con desverguenza es el interés de generar, promover y perpetuar el caos con la promesa de tener la solución para ello y las herramientas que pondrán todo en su "carril" y en orden.

Específicamente en el caso El Rodeo, las transmisiones y reseñas periodísticas dan espacio a líderes de oposición desaforados que culpabilizan de todo lo malo a los demás (al Gobierno chavista), y se posicionan ellos como los sensatos quienes conocen las respuestas y soluciones a los problemas. Se habla de decenas de muertos como quien comenta un juego de pelota con sus carreras anotadas. Se replican los gritos de "ciudadan@s" maldiciendo, llamando "perros" y deseando la muerte a Ministros y demás autoridades gubernamentales. Aparecen azotes de barrio declarando "verdades" que los periodistas imbéciles, bozaleados y descerebrados no cuestionan. Ex-privados de libertad que como loros repiten lo que un "apuntador" les dice en la "pata de la oreja" frente a todas las cámaras y nadie le inquiere la razón de esta asesoría discursiva. Nadie hace preguntas incisivas, hirientes o lacerantes. Más bien parecen monigotes con cámaras y micrófonos. Todo es montar el show, todo es el impacto amarillista, todo es generar ansiedad y zozobra en la población, todo lo malo contra el Gobierno es perfecto y difundible en Vivo o diferido, lo bueno se censura y se omite.

Se argumenta no tener información Oficial y que, a razón de ello, se prefiere difundir rumores, chismes, mensajes de twitter sin base, etc. Todo esto ocurre paralelamente a declaraciones oficiales, oportunas y veraces, de las autoridades competentes en la materia con datos certeros de lo que está pasando. Hecho comunicacional exactamente igual a la división de la pantalla en 2002 cuando Chávez hablaba en "Cadena Nacional" y los canales colocaban su verdad para desacreditar así al Gobierno del "dictador".

Promover el caos, el desorden, la zozobra y ansiedad es el propósito comunicacional del fascismo. Instigar a revueltas en otros centros de reclusión el fin a perseguir. Muerte, sangre, destrucción, desorden, ingobernabilidad, violación de Derechos Humanos, masacre, etc son las palabras o términos clave de la línea discursiva de medios golpistas. Blandengue, guabinosa, pro-impunidad, temerosa, ineficiente y quinta columna, son las que describen la actuación de quien debería ponerle un parao a todo esto.

¿Será que nuevamente el pueblo deberá sitiar a Globovisión como lo hizo con RCTV en 2002 exigiendo transmitieran la verdad? ¿Será que el Pueblo consciente tendrá que tomar por sus manos la justicia que las instituciones no hacen respetar?

Hasta cuándo la impunidad Mediática en Venezuela, hasta cuándo!

jueves, 16 de junio de 2011

Hospital de Clínicas Caracas versus CDI , las dos caras de la moneda

Hospital de Clínicas Caracas, uno de los principales mercados de salud en la Capital

Nota: este artículo lo escribí en agosto del 2008 pero creo sigue siendo ilustrativo sobre la realidad de la salud en Venezuela.

Hace como tres semanas mi madre se sintió bastante mal a raíz de unos fuertes dolores que estaba sintiendo en el brazo y parte del hombro izquierdo. Como era aproximadamente la una de la madrugada le pedí que se vistiera para ir a un centro asistencial o alguna clínica donde la atendieran. En ese momento y debido a mi desconocimiento de a qué sitio llevarla hice una llamada y me recomendaron que la llevara al Hospital de Clínicas Caracas y hacia allí nos dirigimos.

Fue bastante curioso porque al llegar prácticamente le supliqué a los enfermeros que estaban de guardia que me ayudaran a bajar a mi progenitora del vehículo. Al final asintieron, le ayudaron y la guiaron hacia una especie de cubículo donde empezaron a interrogarle sobre lo que sentía y demás. El cubículo quedaba completamente aislado y no me permitían pasar pero bueno, entendí que esa era la normativa del lugar.

En ese mismo instante uno de los trabajadores que allí se encontraba me pidió que aprovechara y pasara por ADMISIÓN para facilitar los datos correspondientes. Me sorprendió porque al llegar a la parte de admisión, era como la una y media de la madrugada, estaba un tipo vestido de traje que parecía el propio banquero de Wall Street. Me facilitó una planilla donde tuve que colocar datos personales tanto de mi madre como de mi persona.

Momentos después me preguntó si era asegurado y le respondí que en Seguros Mercantil y a continuación me pidió nuevamente y de forma verbal, todos los datos que con anterioridad había escrito en la planilla, supongo era para corroborar lo que yo estaba diciendo. En ese instante llamó a la gente del seguro y le confirmaron, según entendí, que estaba afiliado al servicio y que no había problema.

Luego de pedirme todo, el referido trabajador imprimió una especie de CONTRATO titulado “Obligación de Pago”, el cual incluía todos mis datos, ocupaba completamente una hoja carta y estaba escrito en letra Arial como de puntaje 9 u 8. Apenas leí el título del texto le pregunté al tipo qué se suponía que era eso y me contesto “algo de rutina…sólo firme allí al final de la hoja”. En ese momento comenzó mi molestia.

Me puse a leer detenidamente el bendito papel y, en pocas palabras, era un instrumento a través del cual el cliente se compromete a pagar todo lo que la clínica quiera cobrarle y la autoriza a incrementar en 10, 15, 20 y hasta 25% el monto de la factura por concepto de “trámites administrativos”. Es decir, un contrato leonino en donde el asegurado se obligaba a pagar todo lo que la clínica quisiera en el caso que el seguro pusiera algún pero.

En medio de mi asombro le pregunté al “analista financiero” que para qué era ese papel y nuevamente me respondió “eso es algo a través de lo cual usted se compromete a cancelar el porcentaje restante de la factura en el caso que el seguro no lo cubra completamente”, en ese momento le increpé que en qué parte o cláusula del texto decía eso y no me supo responder. Le dije que yo no iba a firmarlo y me indicó que si no quería hacerlo no era mi obligación.

A todas estas ya habían atendido a mi mamá y le estaban haciendo algunos exámenes. Al hablar con ella me comentó que el enfermero que la atendió inicialmente, lo hizo como si se tratase de un favor que le estaban haciendo. El tipo tenía mala cara y mal trato, más no la Dra. que atendió de manera cordial a mi mamá y le hizo los exámenes y chequeos de rigor.

En ese momento tuve que ir a mover el carro y, debido la hora, tuve que “pasear” por la clínica para encontrar por donde salir dado que habían cerrado el acceso por el área de Emergencia. Resulta que al subir a la Planta Baja me quedé perplejo. Había cerca de 8 Telecajeros de todos los bancos existentes y de algunos que ni conocía, de paso, un área como de 250 mts2 con aproximadamente 25 cubículos o puestos de “Analistas financieros” distribuidos exactamente al lado de la entrada principal. Más adelante encontré, dentro de la clínica, una sucursal del Banco Mercantil y supongo que habrá otras más, de otros bancos, en los espacios que no transité.

Señores, eso no era un centro de salud sino un centro de finanzas. Un sitio específicamente diseñado para hacer negocios. Un mercado de salud en donde el fin último es la rentabilidad de la empresa más no la satisfacción de las personas quienes recurren a sus servicios.

Bueno, ya casi a las tres de la madrugada estaban dando de alta a mi madre. La Dra. me pidió que pasara por Admisión con unos exámenes que le había hecho a mi mamá para que la dieran de Alta. Muy inocentemente me dirigí al área donde había tenido el altercado horas antes pero ya no estaba el mismo “analista”. Supongo que habían cambiado de guardia y ahora era una joven quien asumía el rol de cobrador.

Le comenté que ya todo estaba bien y que necesitábamos retirarnos de la clínica dado el diagnóstico de la Dra., inmediatamente me pidió los exámenes, ique para sacarle copias. Al instante sacó por la ventanilla el bendito contrato de “Obligación de Pago”. A esa hora ya me molestó mucho más la cuestión y le dije que no iba a firmarlo. Me respondió que no podía retirarme del sitio porque tenía que corroborar con el Seguro y que eso podría tardar varias horas. Le dije que lo que estaba haciendo violaba toda la legislación nacional y que me estaba privando de mi libertad por unos simples trámites administrativos. Intentó justificarse diciendo: “Señor, este es un documento que todos los pacientes firman sin contratiempos”. Ya exaltado le indiqué firmemente que yo no era “todos” y que le agradecía respeto porque yo no era su paciente sino su cliente. Le expuse que la relación era una simple relación comercial y que no estaba estipulada por ninguna parte la salud o el bienestar físico de quienes estábamos allí. Le reafirmé que no suscribiría nada y que si quería me fuera a buscar a mi casa con la policía para cobrarme en el caso que el Seguro no quiera pagar. Luego de eso busqué a mi madre y nos fuimos de inmediato.

Ahora bien, el viernes pasado me sentía muy mal e iba en la carretera vía Barquisimeto. Al llegar allí, como a eso de las 9 de la noche, decidí ir al Centro de Diagnóstico Integral ubicado en las adyacencias del Domo Bolivariano. Un amigo me sugirió que fuésemos a la Clínica Razetti pero preferí no ir dado el antecedente con los centros de comercio de la salud privada.

Primera vez que voy a un CDI. Al llegar me sorprendió la limpieza, la iluminación, la seguridad y el orden que había en las instalaciones. Había una cola como de 5 personas sentadas esperando a ser atendidas. Entre ellas había un niño y una señora mayor.

Esperé tranquilamente como 45 minutos y luego pasé a la consulta con la doctora de guardia, quien no era cubana. Me preguntó mi nombre, cédula, dirección y edad y luego comenzó con el chequeo. Me diagnosticó Amigdalitis y, allí mismo, me facilitó las medicinas que requería, principalmente antibióticos. Luego de eso me fui a descansar.

En lo particular, de ahora en adelante evitaré en la medida de lo posible visitar algún mercado de salud y cuando me toque hacerlo, no dudaré en reclamar mis derechos y hacerme respetar.

Allí tienen las dos caras de la misma moneda. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

El Consumidor pendejo



En Venezuela, el común denominador es no quejarse cuando, al querer comprar algo, el precio es exhorbitantemente especulativo. Pues no, el venezolano pareciera se siente mucho más grande y satisfecho mientras más lo "claven" con el precio del producto que está comprando. Inclusive, cosa asombrosa es ver que se piden hasta de a dos unidades con el argumento de "está barato", argumento y actitud que los comerciantes especuladores, estafadores y mafiosos han sabido explotar muy convenientemente.

Muestra de esta actitud del "consumidor sobrado, ostentoso e inconsciente" la vemos cuando un Mc Combo cuesta BsF 47,00 y la gente lo paga gustosamente sin advertir que en EE.UU. por ejemplo, la misma combinación de refresco, papas y hamburguesa no pasa de 6$. Este precio que se paga en Venezuela, muestra que los productos de comida rápida que se expenden a precios internacionales tienen el añadido de la especulación. Pero allí ven ustedes, las colas interminables a la hora del almuerzo de trabajadores "vivos" resolviéndose un almuerzo "económico" o los fines de semana las familias abarrotadas, creándole hábitos de consumo a sus chamos, para que brinquen de la alegría por una "Cajita Felíz" pajúa, porque no alimenta pero bastante que especula.

Otro caso son las cableras o prestadores de servicios de TV por Satélite y sus servicios basura: la señal se va, cambian los canales cuando les da la gana, hacen aumentos arbitrarios de las mensualidades cuando quieren, si llueve no hay TV, etc. Pero allí ven al suscriptor despreocupado de que se burlen de él mientras le cobran un ojo de la cara por los canales que no ve. Eso sí, no verán jamás una protesta de 500 suscriptores quemando cauchos frente a las oficinas de DirecTV o de SúperCable, jamás.

Servicios de telefonía celular como Movistar están en el Tope de la lista en servicios que no sirven. Llamadas se caen, llamadas no entran, señal intermitente, cobertura inexistente, etc. Claro está, el cobro no falta cuando es por pre-pago o la factura puntual no se hace esperar cuando es post-pago. Habría que preguntarse si intentan conectar a la gente entre sí, o conectar el bolsillo de los clientes con la ambición desmedida del capitalista corporativo accionista de la empresa.


Siempre he pensado que los niveles inflacionarios y especulativos en Venezuela tienen tres causales: 1) Especuladores; 2)Gobierno blandengue y 3)Consumidores dóciles y resignados. Hoy en día el Gobierno trata de darle un parao a los especuladores a través del Indepabis, pero este esfuerzo se diluirá al menos que el consumidor entienda que regatear no es vergonzoso, que quejarse no es humillante y que denunciar al especulador permitirá que el imperio de la Ley se sobreponga a los intereses del comerciante inescrupuloso. El interés del colectivo consumidor debe estar por encima de las prioridades de la individualidad capitalista ofertante de servicios o productos especulativos, de eso no cabe la menor duda.

El Boicot debería ser la principal arma de acción de los consumidores organizados en Venezuela. Basta de aceptar y ceder sin miramiento ante las agallas del capitalista. Llamar y organizarse para NO IR A COMPRAR o CONSUMIR un producto equis, no es un delito. El tomar colectivamente acciones para salvaguardar a los compradores y usuarios es algo que todos los venezolanos deberían practicar frecuentemente y sin distinción de tendencia política.

Reclame, quéjese, regatee, denuncie y no se deje especular, porque al momento de pagar sin mirar renunciamos a nuestro derecho a tener precios justos, algo casi imposible de encontrar en cualquier negocio o tienda privada en el país. Si no despertamos como consumidores, renunciamos también a tener una inflación de un sólo dígito en Venezuela.

miércoles, 15 de junio de 2011

La IV "Eficiente" República

 Presidentes del período Puntofijista en Venezuela (Democracia Representativa), cuyas gestiones
jamás son referidas estadísticamente por sectores de la oposición venezolana.

Uno de los principales ejes de la campaña de descrédito y satanización que la oposición ha emprendido contra el Gobierno Bolivariano, contra Venezuela y contra el proceso Revolucionario que lidera el Presidente Hugo Chávez, es el hecho de querer vincular el término Socialismo con la Ineficiencia que aún hoy en día se puede evidenciar en la Administración Pública.

Los asesores comunicacionales de la OpoMUD (Globovisión primordialmente) tienen una estrategia definida respecto a la identificación que sus usuarios deben hacer al conceptualizar términos políticos o Tipos de gobierno. Ellos siembran en la mente de su audiencia la idea que el Capitalismo es un sistema: justo, libertario, respetuoso de los DDHH y EFICIENTE; al contrario, la maquinaria mediática privada enmarca al Socialismo en: dictadura, represión, violencia, censura y sobre todo INEFICIENCIA. Ahora bien, veamos cómo esta estrategia comunicacional de la OpoMUD está orientada exclusivamente a torcer los términos políticos y confundir a su audiencia que, desprevenida e hipnotizada, asume como verdad cada uno de sus argumentos.

Al inducir comunicacionalmente a la audiencia, a los lectores u oyentes para que internalicen que la ineficacia es inherente al Socialismo, se persiguen tres metas concretas: 1) Lo que ocurrió, antes de Chávez llegar al Poder, en los Gobiernos de la IV República, fue mucho mejor a lo que tenemos hoy en día; 2) El Socialismo es el peor sistema político que existe y es inviable; 3) Cualquier figura o líder que represente algo "diferente" al Socialismo, es decir, la antítesis de Chávez, es bueno y garantiza un futuro grande y exitoso para el país. Eso sí, éstas metas conceptuales no son producto de un análisis real del devenir político gubernamental venezolano ni del estudio minucioso de índices históricos y su evolución entre uno y otro gobierno. Éstas ideas preconcebidas, empaquetadas y distribuidas son parte de la propaganda enfocada en estimular la emoción y no la razón del receptor.

Lo que no dicen  al moldear concepciones erradas con sus mensajes, es que durante la IV República, período inmediato anterior al Gobierno de Hugo Chávez enmarcado por el Puntofijismo, los indicadores económicos y sociales del país eran exponencialmente peores a los que muestra hoy en día Venezuela gracias a la Revolución Bolivariana. Ellos nunca sacan cuadros comparativos de los gobiernos anteriores a Chávez por la sencilla razón de que esas simples estadísticas los dejarían en evidencia. Jamás hacen análisis históricos o comparativos, al menos que sean, eso sí, manipulados propagandísticamente para mostrar una realidad torcida, como por ejemplo:

En Salud nunca hubo Hospitales sin insumos y los médicos eran súper bien pagados; la inseguridad no existía porque no había robos, asesinatos ni nada de eso que trajo Chávez; éramos impecables en Derechos Humanos porque nunca se persiguió,  torturó ni asesinó a nadie por sus preferencias ideológicas o políticas; la Libertad de Expresión era la viva muestra de un país cuyos gobiernos jamás censuraron a la prensa ni arremetieron con violencia y amendrentamiento al periodismo crítico; el poder adquisitivo estaba por las nubes y nadie tuvo nunca necesidad de nada porque todo se alcanzaba con los sueldos justos que había y ni siquiera existía la inflación que tenemos hoy por culpa de Chávez; el acceso a la vivienda era total porque cada familia tenía una vivienda "digna" garantizada por el Gobierno de turno; el acceso a la educación era garantía para todo el Pueblo y los más privilegiados jamás fueron los únicos beneficiados de un Sistema Educativo excluyente y elitista, etc. En la IV, según esta estrategia propagandística opositora, se mostraban cifras e indicadores comparables con cualquier país del "primer mundo", lo que contrasta con lo "chimbo", "ineficiente", "trasnochado" y a "destiempo" del "capricho cubano castrista" del "caudillo de Sabaneta".

La propaganda oposicionista no explica que la ineficiencia es algo inherente a la Administración Pública y a cualquier estructura organizacional. En todo caso, si analizamos bien, la ineficacia es inherente al individualismo porque cada individualidad, al poner la comodidad o el beneficio propio como prioridad, soslaya el bien común y deja de hacer lo debido no cumpliendo con sus tareas eficientemente. Ese es el germen y el veneno que el Capitalismo ha esparcido en todas las estructuras. Las organizaciones o Instituciones socialistas que son ineficientes, no lo son por su ideología socialista sino porque sus miembros, con débil formación o convicción ideológica, desvían su accionar hacia la satisfacción del confort personal y no hacia la consecución del Bien Común.

En definitiva, la INEFICIENCIA es una cualidad o característica inherente al Individualismo, ideología política que va de la mano con el Capitalismo. El Socialismo, como ideología gerencial, plantea la EFICIENCIA de todos en sus tareas, en beneficio de todos, para la consecución del Bien Común.