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| Las bombas también le caerán a los empresarios |
El
imperialismo estadounidense no es más que la articulación de su
corporativismo de Estado a nivel de la política exterior de un país
que hace valer sus intereses por encima de cualquier consideración
humana del resto de los habitantes y países del planeta.
Las
corporaciones y trasnacionales buscan conquistar y posicionarse en
territorios foráneos bajo el mismo esquema que las empresas aplican
para captar grandes porcentajes de participación en el mercado. La
competencia en función de la hegemonía, desplaza por completo al
otro competidor. A nivel de relaciones internacionales, Estados
Unidos ve aliados y enemigos. Aliados son aquellos que muestran
actitudes y hechos afines a sus intereses, los países genuflexos y
complacientes. Enemigos o adversarios son quienes aparecen como
obstáculo o antítesis a su propuesta hegemónica. Por consiguiente,
los conceptos opuestos a la manera yankee de concebir la existencia
de los “otros” son: independencia, soberanía, libertad y
autodeterminación. Fácticamente, los únicos que pueden ostentar y
defender esos conceptos son los gringos, nadie más.
Cuando un Estado tiene como leitmotiv la hegemonía de sus intereses, es táctica sistemática la eliminación de todo aquello que aparezca como opuesto. En su percepción medieval donde deben conquistarse mentes, territorios y mercados todo se vale. Toma cuerpo la posibilidad de la eliminación del adversario. La amenaza gringa sobre Venezuela, no sólo busca apropiarse del territorio en función de la conquista de nuestros recursos hídricos, minerales y energéticos, lo que connota una gran parte del botín más no su totalidad.
Cuando un Estado tiene como leitmotiv la hegemonía de sus intereses, es táctica sistemática la eliminación de todo aquello que aparezca como opuesto. En su percepción medieval donde deben conquistarse mentes, territorios y mercados todo se vale. Toma cuerpo la posibilidad de la eliminación del adversario. La amenaza gringa sobre Venezuela, no sólo busca apropiarse del territorio en función de la conquista de nuestros recursos hídricos, minerales y energéticos, lo que connota una gran parte del botín más no su totalidad.
Venezuela
ostenta una posición geopolítica privilegiada para el
posicionamiento de mercancías tanto en su territorio como en el
resto de países latinoamericanos. Es la puerta de entrada a un
mercado de 500 millones de personas. Lógicamente, el interés por
establecerse en nuestro suelo considera enormemente el
desplazamiento, destrucción y desmantelamiento de industrias
nacionales para dar paso a las corporaciones estadounidenses. La
voracidad capitalista condiciona el fin de las acciones políticas,
diplomáticas y bélicas. Todo se reduce a hacer negocios, todo se
enmarca en el aumento de la rentabilidad y la ganancia. La
unipolaridad imperial se apodera de los espacios donde haya
competencia. Totalitarismo de Mercado en pleno siglo XXI.
Empresas como Cargill, Monsanto, Tyson Foods Inc, JBS USA, Smithfield Foods Inc, ConAgra Foods Inc, etc. están al acecho. La unipolaridad empresarial gringa también tiene en mente aniquilar al complejo industrial de la POLAR e infraestructura para la producción de alimentos. Los empresarios apátridas se quedarán sin el chivo y sin el mecate, al igual como perdieron miles de millones con el paro-sabotaje en 2002 y 2003. La guerra mundial es por la economía.
Empresas como Cargill, Monsanto, Tyson Foods Inc, JBS USA, Smithfield Foods Inc, ConAgra Foods Inc, etc. están al acecho. La unipolaridad empresarial gringa también tiene en mente aniquilar al complejo industrial de la POLAR e infraestructura para la producción de alimentos. Los empresarios apátridas se quedarán sin el chivo y sin el mecate, al igual como perdieron miles de millones con el paro-sabotaje en 2002 y 2003. La guerra mundial es por la economía.







