martes, 4 de octubre de 2016

No, porque Sí

¿Victoria de la irracionalidad?

La humanidad pareciera ir retrocediendo a pasos agigantados gracias a una cotidianidad caótica donde lo inverosímil se materializa con excesiva normalidad. La lógica es arrasada por los impulsos primitivos que responden a variables ligadas a nuestro “ser emocional” antes que a nuestro “ser racional”. Conductas volátiles son configuradas por una sociedad de consumo donde la supremacía del orden desordenado que vivimos, es reafirmado por una vorágine mediática que poco hace para que nuestra civilización sea cada vez más pensante.

El miedo, impulsado por mensajes de toda índole provenientes de los medios de producción de ideas, rige la vida de muchos. Cuando un individuo es dominado por el miedo, puede tomar una decisión irracional por la presión que le genera el considerar se materialice aquello que se asume como amenaza. En sí, nuestra sociedad actual convive con amenazas de todo tipo, los individuos perciben que son acechados desde todos los flancos y actúan en consecuencia a pesar que el miedo sea infundado en la mayoría de los casos.

En Colombia, la población fue consultada para conocer su parecer con respecto al conflicto armado que se vive en ese país desde hace más de 52 años. La posibilidad de abrir la puerta franca al cese de hostilidades se resumía en la pregunta "¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?". Cualquier persona sensata, en cualquier parte del mundo, diría que la gran mayoría respondería automáticamente de forma afirmativa y sin pensarlo, pero los hechos comprobaron lo opuesto.

La sociedad mundial hoy está domesticada para que disfrute de la sangre, de los conflictos, de la guerra, de la muerte e irracionalidad. Las matanzas y genocidios se repiten una y otra vez, mientras la “humanidad” es testigo de la tragedia pero se mantiene inerte, la ceguera moral nos domina. La paz es una amenaza, mientras la guerra es un mal necesario.

Vivimos en un planeta donde a nadie se le consulta para hacer guerras, para bombardear países, para asesinar al prójimo. Somos una “civilización” en la era de la información donde la propaganda fluye e inunda con miedos la conciencia de muchos. Los gobiernos no consultan para matar, pero sí consultan para concretar la paz ¿hacia dónde vamos?

sábado, 27 de agosto de 2016

El grillete va en la boca

No hay harina para pan, pero sí hay cachitos, tortas, etc

El grillete es un dispositivo diseñado para colocarse en el pie de un presidiario o, en todo caso, para que un esclavo lo lleve junto a una cadena que le impide su libertad. A pesar que nuestro país ostenta la independencia política desde hace más de dos siglos, muy poco se ha avanzado en cuanto a la independencia económica y la viva muestra de ello es la condición de esclavitud nutricional que sufre nuestro pueblo.

En Venezuela no se produce trigo porque no se puede sembrar debido a las condiciones climatológicas. El trigo crece en climas templados, pero a pesar de ello en nuestra cultura alimenticia predomina la ingesta de comida derivada de este rubro: pan, pasta, tortas, galletas, cachitos, etc. Nos han alimentado como al perro de Pavlov y ahora, apenas escuchamos la palabra “pan”, empezamos a salivar para comer algo que no comulga con el interés general de la nación.

Desde hace décadas, más aún con la entrada de extranjeros provenientes de europa en la primera mitad del siglo XX, se instaló en nuestra patria la costumbre de consumir derivados del trigo. El trigo hay que importarlo con dólares, y la actitud complaciente del Estado burgués siempre ha privilegiado el otorgamiento de millones de dólares baratos para la obtención de este rubro en el mercado internacional. Esto beneficia al sector molinero que, estando en manos privadas, hace y deshace lo que más le conviene. 

El chantaje es la premisa de un sector dominado por extranjeros burgueses que satisfacen sus intereses empresariales en nuestro suelo. “Si no me das trigo, no produzco pan, pasta y afines y el pueblo se arrecha por tu culpa” es el argumento de trasfondo cuando oímos a cualquier representante del sector. El discurso se repite incansablemente y notamos que, a pesar que estamos abarrotados de trigo importado con dólares baratos, no hay pasta o es carísima además de ver colas interminables en panaderías que trabajan a media máquina sin justificación alguna. 

La pasta puede hacerse de maíz, de quinoa, de yuca, de frijol o de lenteja. El pan puede hacerse de maíz y de yuca. Estos rubros se producen en Venezuela pero no le interesan a las mafias del pan y de las pastas porque el negocio está en la importación del trigo desde Canadá y Estados Unidos, el negocio está en los dólares. No es casual que los principales molinos en nuestro país hoy, sean los mismos investigados durante la estafa de RECADI de finales de los 80. Seguimos siendo esclavos, pero el grillete ahora va en la boca.

Importación de Trigo en Venezuela - Millones de $
 
Procedencia de importaciones de Trigo en Latinoamérica




domingo, 21 de agosto de 2016

Triturar valores

¿Valores a la basura?

La Guerra No Convencional busca destruir a través de la desmoralización al enemigo, persigue golpear el ímpetu defensivo del contrincante sin acciones violentas formales, pero sobre todo apunta a pervertir el orden social existente en el país objetivo para que así sea viable el cambio de autoridades que “reponga el orden y la normalidad”.

Todo está vinculado con las percepciones que las masas tienen sobre la circunstancia adversa que viven. Más aún, dicha circunstancia crítica da pie para que el marco de referencia conductual de cada individuo se desdibuje, privilegiando el bienestar personal por encima del colectivo. La política y lo público caen en el olvido y parece que alguien gritara cada segundo “¡sálvese quien pueda!”

A través de diferentes tácticas se bombardea la siquis pero sobre todo la guerra económica impacta en la zona de confort de los habitantes de nuestro territorio. En nuestra sociedad de consumo, donde el consumo se ha convertido en un fin en si mismo, se entorpece el eje de la cotidianidad al afectar la dinámica que caracteriza la compra de alimentos y artículos de consumo masivo. No existe certidumbre y lo más básico para la existencia no está garantizado, bien sea real o perceptivamente.

De esta manera se pervierte la sociedad porque cada quien persigue un propósito particular antes que colectivo para garantizar la subsistencia propia. Las normas y leyes son pisoteadas con “justificación”. Las excusas y argumentos que dan validez a conductas amorales predominan en el ambiente. Muchos se dejan llevar por la corrupción, la deshonestidad, el pillaje, la viveza criolla y adoptan en su cotidianidad maneras de actuar propias de la élite económica que a través del malandraje, saqueo y la explotación han tenido sumida en el atraso a nuestra Venezuela durante décadas.


El ser civilizados, ser un pueblo consciente y formar una ciudadanía ejemplar se convierte quizá en anhelo de unos pocos. Los valores y principios son triturados por la dureza de los acontecimientos, en una sociedad sin socios. Se olvida el bien común y cada quien recuerda todos sus derechos, mientras los deberes caen víctima de la amnesia selectiva de gran parte de la masa. Sin embargo, muchos otro resisten el embate de la adversidad y se mantienen firmes en sus valores, sus principios y se aferran a la ética. ¿En cuál lado queremos estar?

jueves, 14 de julio de 2016

¿Revocatorio por 24?

¿Gobernabilidad?

Las guerras se ganan con base en el engaño, y no hay mayor engaño que aquello que permite distraer al enemigo mientras se le da el zarpazo que lo llevará a la derrota. En la política venezolana, el conflicto no es armado pero sí presenta flancos de ataque, tácticas y sobre todo fuerzas contendientes que luchan por el poder: chavismo y oposición.

El Gobierno Bolivariano es víctima de un asedio en 360° o de amplio espectro, que lo hace enfocar sus energías en repeler todos aquellos fenómenos que confluyen para desplazarlo del poder en la figura del Ejecutivo Nacional. La oposición obtuvo una victoria contundente el pasado 6 de diciembre que, a nivel pragmático, no ha significado mucho dado su limitado accionar conspirativo desde el poder Legislativo por la articulación institucional de los otros poderes en particular el Judicial.

Sin embargo, las circunstancias que le dieron la victoria a la derecha hace poco más de seis meses siguen estando latentes y se han ido agravando. La guerra económica aún luce sus fenómenos más representativos: especulación desmedida, desabastecimiento y colas. No se evidencia en la calle una mejora del panorama y el pueblo venezolano sigue sufriendo las consecuencias adversas de una dinámica comercial intoxicada por factores internos y externos.

Hoy en la palestra tenemos también el tema del referendo revocatorio, táctica política que la derecha usa para mantener el acecho contra el presidente de la República, Nicolás Maduro. Esta acción distraccionista, luce como un banderín que ondea vigorosamente advirtiendo la mayor amenaza contra el proceso revolucionario iniciado por el Comandante Hugo Chávez, pero debemos recordar bien que muchas veces las cosas no son lo que aparentan.

Para diciembre de este año 2016 están pautadas las elecciones regionales, evento que abre la posibilidad real de que las fuerzas de derecha amplíen su radio de acción desde instancias de poder político gubernamental. Los estudios de opinión afirman que si el chavismo va a una elección hoy, perdería contundentemente repitiéndose algo muy similar a lo del pasado diciembre. ¿Acaso el chavismo se ha planteado el escenario de perder el poder político en la mayoría de gobernaciones en el próximo proceso electoral? ¿Habría gobernabilidad desde el Ejecutivo con la mayoría de regiones en contra? ¿No sería la derrota mayoritaria en los estados del país una especie de revocatorio multiplicado por 24?